la feria

Cuando ya es tarde y se va el camión de la basura y solo quedan perros y gente de las que uno de arranca, en la feria comienza la comedia, el drama.
Se encuentran los futuros de los tomates, con los pasados lejanos de naranjas que piensan que la vida es mas que la feria; las naranjas siempre piensan que la vida es mas que la feria, no les gusta el manoceo, prefieren la vida en el arbol. la muerte en la tierra, el cemento es frio.
Pero la incomprension está ligada siempre a la poca viviencia, al conformismo que frutalmente sobrevuela a hortalizas machucadas que algun perro lleva en su boca, pensando que siempre estarán en la feria, en el suelo, en algún plato. no les importó nunca la posibilidad de estar en la tierra fértil, compartiendo con otras frutas rastreras todas estas cosas, como melones y zapallos, también acostumbrados a su realidad precaria y fétida.
Las frutas siempre han sido por excelencia radicales, lo que no siempre es bueno, no se van con todo por delante, se esconden en su cáscara, pero no saben, que nosotros sabemos que no se come, y el que se la come no conoce la verdadera historia.
Las frutas pelean, a ellas no le gusta compartir la feria, piensan que es injusto que estén ahi, que no lo merecen, y que cualquiera que quiera las puede seguir. Algunos condimentos las siguen, adoloridos por tanto trabajo que tienen encima y añorando la organica composición redonda que nunca tuvieron, o que si la tuvieron nunca fue valorada. con envidia marchan tras las frutas.
Algunas cabezas de pescado, conociendo su inteligencia animal, intentan convencer a cominos y ajos a la vida facil en en algun bache de la calle,y que el dominio de las frutas no tiene pies ni cabeza; no saben que ellos tampoco. Sociabilizan un poco con las hortalizas.
Las frutas no son solo dulces, o con algun otro sabor, no solo tienen vitamina c, ni muchas bondades que uno que otra papa pueda envidiar, pero vieron la vida de las alturas, y sus miras siempre están hacia nuevos horizontes.